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Superar la situación
de rezago socioeconómico y
violencia estructural en los municipios
de los Montes de María implica
un gran esfuerzo de su ciudadanía
y dirigencia para generar un movimiento
regional que se mueva en pos de los
derechos humanos, el desarrollo humano
integral y la convivencia pacífica.
El primer paso para
lograr este objetivo radica en darle
forma y vida a la conciencia regional
montemariana. O lo que es lo mismo:
concebir y desarrollar los Montes
de María como a una Región
específica, de peculiaridades
y necesidades propias y un modelo
de desarrollo integral propio, debatido,
decidido y puesto en marcha desde
sus propias bases sociales.
Este propósito
dependerá de la adopción
de una nueva cultura política
-democrática, incluyente, deliberativa,
proactiva, propositiva-, que gire
sobre el eje de los derechos humanos
de la población con un enfoque
de políticas públicas,
concertadas y proyectadas entre la
ciudadanía y los agentes estatales
en un dinámico y efectivo modelo
de gobernabilidad democrática,
que garantice no sólo la estabilidad
y legitimidad políticas, sino
también el logro del desarrollo
definitivo de la región.
Siendo evidente el
fracaso del clásico esquema
constitucional de democracia representativa
y faltándole “vida”
a los mecanismos de participación
ciudadana que han sido institucionalizados,
se hace necesario replantear nuestro
sistema político local y regional
con un modelo alternativo de gobernabilidad
democrática, en el que confluyan
positivamente los conocimientos y
capacidades de los actores sociales
y públicos.
La experiencia de
los procesos constituyentes locales,
departamentales y regionales, desplegados
en el senos de asambleas ciudadanas
democráticas, abiertas y permanentes,
ofrece el espacio necesario e idóneo
que reinventaría la política
en la región de los Montes
de María y propulsaría
el desarrollo humano con un enfoque
integral fundado en la vigencia de
los derechos humanos.
La Fundación
Red Desarrollo y Paz de los Montes
de María le apuesta a la construcción
de región e impulsa sus esfuerzos
en el sentido de un Proceso Regional
Constituyente en esta región,
que le permita definirse a así
misma, en lo político, social,
económico y cultural.
Pero este propósito
superior no sólo trasciende
los esfuerzos del PDPMMª y de
la propia institucionalidad social
y pública de la región,
sino que quiere y requiere nutrirse
del acompañamiento integral
de otros actores, públicos
y privados, nacionales e internacionales,
que refuercen los cimientos y estructura
necesarios para su impulso efectivo
y logros definitivos: la construcción
de la región montemariana.
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