|
Los
Procesos Territoriales Constituyentes
en Colombia
La Constitución
Política de 1991, con el propósito
de situar nuestras instituciones a
la altura de los avances y tendencias
constitucionales que en las democracias
orbitales se habían venido
consolidando, sustituyó el
concepto de soberanía nacional,
que traía la Carta de 1886,
por el más activo y republicano
de soberanía popular, según
la cual el pueblo soberano otorga
mandato y no representación
a quien resulta electo. En efecto,
el artículo 3º constitucional
señala que “La soberanía
reside exclusivamente en el pueblo,
del cual emana el poder público.
El pueblo la ejerce en forma directa
o por medio de sus representantes,
en los términos que la Constitución
establece”.
Esto significó
un gran adelanto normativo en el fortalecimiento
institucional del país, pues
trajo consigo un profundo replanteamiento
constitucional de la democracia representativa,
que así pasó a convertirse
en participativa, con la consecuente
consagración y reglamentación
de unos mecanismos de participación
ciudadana para el pueblo colombiano.
Sin embargo, en el
camino por transformar ese reconocimiento
formal en auténtica realidad,
no han sido pocos los obstáculos
políticos y culturales encontrados
para poner al ciudadano colombiano
en el centro del debate y de las decisiones
públicas, sobre todo en el
ámbito local y regional, es
decir, de lo que se ha empezado a
llamar microdemocracia. En aras de
superar dichos obstáculos han
surgido diversas iniciativas exitosas
de desarrollo integral local y regional
-y de búsqueda de la paz-,
en el marco de lo que se ha denominado
en el país procesos territoriales
constituyentes.
La primera experiencia
se inicia en el Municipio de Mogotes
(Santander), un pueblo de aproximadamente
15.000 habitantes, 70% rurales, en
marzo de 1998. La situación
que dio origen al mismo fue la incursión
en dicha localidad del Ejército
de Liberación Nacional, ELN,
el 11 de diciembre de 1997, que secuestró
al alcalde para “enjuiciarlo”
por corrupción administrativa,
y asesinó a tres agentes de
la Policía y dos funcionarias
de la Alcaldía. La toma propició
la solidaridad de los pueblos vecinos
y, liderados por el Obispo de Socorro
y San Gil, el 20 de diciembre de ese
mismo año Mogotes recibió
una caravana de peregrinos que manifestaron
su solidaridad frente a lo que consideraron
“un atropello contra la soberanía
popular”. A partir de ese momento
el pueblo se declaró en Asamblea
Civil Permanente, lo que propició
que tres meses después, el
6 de abril de 1998, se proclamara
la Asamblea Municipal de Mogotes Pueblo
Soberano.
De allí, hasta
entonces, se han promovido en Colombia
más de 60 procesos constituyentes,
que van de veredales a municipales,
departamentales y regionales, siendo
la meta de los mismos, organizados
con sentido nacional, la realización
en el mediano o largo plazo de una
Asamblea Nacional Constituyente que
permita reajustar las instituciones
políticas y profundizar la
democracia. Entre estas experiencias
vale la pena resaltar: Municipales:
Mogotes (Santander), Tarso (Antioquia),
Pensilvania (Caldas), Tarqui (Huila),
Sandoná (Nariño), Agua
de Dios (Cundinamarca), etc.; Departamentales:
Nariño, Valle del Cauca, Huila,
Tolima, Cuandinamarca, Antioquia,
etc.; y Regionales: Departamentos
del Sur-Occidente colombiano.
Estos procesos “reivindican
el valor del Constituyente Primario
como depositario de la soberanía
popular a la luz de los artículos
segundo y tercero de la Constitución
Política Nacional”, como
lo dice la ponencia presentada por
un grupo de delegados al Foro de Iniciativas
de Paz, realizado en la Universidad
Javeriana de Bogotá el 23 de
mayo de 2005, en la que también
se deja de presente que el origen
de los procesos es diverso, como quiera
que
“unos nacieron
como propuestas de la sociedad civil
al conflicto armado cuando produjo
hechos atentatorios contra la paz
y la tranquilidad y como medio para
la aplicación de los DDHH y
del DIH. Otros buscaron además,
la reconstrucción de los municipios
amenazados de desaparición
como consecuencia de los malos gobiernos.
Algunos se originaron en decisiones
de política pública,
de administraciones departamentales
como alternativa al Plan Colombia
y para promover el nivel de formación
política de los ciudadanos,
de tal manera que se garantice su
participación decisiva, en
la creación de políticas
públicas que se concreten en
la formulación y gestión
de planes de desarrollo y presupuestos
participativos. Varios procesos también
se plantearon, desde su origen, el
hacer ejercicio del poder constituyente
para producir reformas, nacidas desde
la base social, a la Constitución
Política Nacional y también
para la creación de nuevas
instituciones”.
Así mismo,
el documento hace una sinopsis de
las acciones adelantadas durante estos
ocho años de procesos, dentro
de las cuales se destacan: participación
en la defensa de la vida y las libertades
amenazadas por el conflicto armado,
reconstrucción de instituciones
válidas para la comunidad;
formación política;
construcción de planes de desarrollo
y planes de vida; creación
de Mandatos Populares; gestación
desde las bases populares de las políticas
públicas en materia social,
económica, política,
ambiental y cultural, el ordenamiento
territorial y la construcción
social de región; oposición
a las fumigaciones en la lucha antidrogas
y presentación de propuestas
alternativas; y orientación
y participación en los Laboratorios
de Paz. Pero, sobre todo, destaca
que
“Todas las
acciones de las Constituyentes se
han desarrollado en el marco de la
construcción de una nueva cultura
política. Algunas reivindican
la importancia de edificar, desde
la ciudadanía, visiones prospectivas
a largo plazo, como un método
para construir nación desde
la base social, apuntándonos
a un concepto de desarrollo humano
sostenible, la importancia de la solución
política del conflicto armado,
y la construcción social de
las regiones”.
Finalmente, el balance
en estos primeros años de funcionamiento
de este nuevo modelo de gobernabilidad
democrática podría sintetizarse
así:
-
Obstáculos:
Oposición e influencia
inicial de la clase política
tradicional; incomprensión
ciudadana del modelo; falta de
educación de la población;
cultura inmediatista; en algunos
procesos, amenazas y agresiones
de los actores del conflicto armado
interno; protagonismo individual
de ciertos líderes, desdiciendo
del carácter colectivista
del esquema; falta de apoyo del
Estado a la iniciativa; etc.
-
Errores:
Mandatos entregados a personas
que están fuera del proceso;
manejo violento de los conflictos
interiores; dar la imagen de un
nuevo partido o movimiento cívico;
funcionar sin un fortalecimiento
previo de las bases sociales;
etc.
-
Resultados:
Vinculación de las mayorías
poblacionales al proceso; elaboración
del perfil del servidor público;
aprehensión ciudadana de
la Constitución Política;
respeto al proceso por los actores
del conflicto, en algunos casos;
alta participación ciudadana
en la elaboración del Plan
de Desarrollo; adopción
de presupuestos participativos;
mejoramiento de los niveles de
organización y participación
de la sociedad civil, con mayor
incidencia ciudadana en lo público;
construcción de un nuevo
escenario para resolver los problemas
del desarrollo, en el que el poder
y la capacidad de gestión
son compartidos entre la Administración
y la Sociedad Civil; organización
socio-productiva alrededor del
proceso; reconciliación
social y paz política;
aumento de la legitimidad y confianza
en los gobernantes; disminución
de la violencia; etc.
-
Desafíos:
Construcción de una cultura
mediatista: hay que comprender
que el proceso es lento, pero
progresivo; lograr el fortalecimiento
continuo y permanente de las organizaciones
sociales de base; mantener la
neutralidad frente a los movimientos
y partidos políticos; obtener
el apoyo estatal del proceso.
En resumen: la definición
y propósitos de una Asamblea
Territorial Constituyente, como circunstancia
de modo, lugar y tiempo en el que
actores ciudadanos y públicos
procesan un modelo de gobernabilidad
democrática más eficiente
y eficaz, pueden delinearse así:
“Es un espacio
abierto para la deliberación,
el ejercicio horizontal de la democracia
directa, la soberanía popular
y la construcción de la buena
gobernabilidad en un Estado renovado
para la Paz.
“Cada proceso
local es la materialización
de una transformación cultural
ciudadana construida con y para la
comunidad, con sus tiempos y tradiciones,
que parte del individuo y se manifiesta
colectivamente”.
Los propósitos
que principalmente las motivan son:
-
Hacer efectivos
el Preámbulo, los principios
fundamentales y los derechos consagrados
en la Constitución Política.
-
Lograr el
empoderamiento ciudadano para
propiciar cambios en las costumbres
políticas, nuevos modelos
de gobernabilidad y el mantenimiento
de la autonomía ciudadana,
mediante la articulación
y coordinación con los
gobiernos locales.
-
Fortalecer
la inviolabilidad de la ciudadanía
frente a los grupos armados en
conflicto.
-
Propiciar
a corto y mediano plazo la construcción
de pactos sociales para el desarrollo
humano integral autosostenible,
en un proyecto de vida feliz y
armonía, que avance hacia
un horizonte de Reconciliación
con verdad, justicia y reparación,
en defensa de la vida y los derechos
humanos.
|